Sully Hazana En El Hudson Page

La prensa lo llamó “El Milagro del Hudson”. Hazana se convirtió en fenómeno mundial: entrevistas, libros, una película con Tom Hanks. Pero él siempre desvió el crédito:

No soy un héroe. Solo hice mi trabajo. Los héroes son los rescatistas y los pasajeros que mantuvieron la calma.

La investigación de la NTSB demostró que cualquier otro intento de regresar a un aeropuerto habría terminado en tragedia. Hazana había simulado ese escenario cientos de veces en su cabeza… pero nunca con 155 vidas reales.


Cuando se habla de la Hazana de Sully en el Hudson, la mayoría piensa en un acto de valentía instintiva. La realidad es más compleja y fascinante: fue un acto de matemática aplicada y psicología del riesgo. sully hazana en el hudson

Los protocolos de emergencia dictan que, tras una falla doble de motor, se debe intentar regresar al aeropuerto de origen o desviarse a una pista cercana. La torre de control de Nueva York ofreció a Sully dos opciones:

Sully, junto a su Primer Oficial Jeff Skiles, evaluó los datos en segundos. La altitud era insuficiente. Un viraje cerrado hacia LaGuardia significaría sobrevolar edificios de apartamentos en el Bronx a una velocidad demasiado baja. Un intento fallido de llegar a Teterboro podría terminar en un choque contra las fábricas de Nueva Jersey.

En una decisión que desafió la lógica de los simuladores de vuelo (que posteriormente demostrarían que no se podía regresar a ningún aeropuerto), Sully dijo la frase que cambiaría la aviación: “No podemos hacerlo. Vamos al Hudson.” La prensa lo llamó “El Milagro del Hudson”

Date: January 15, 2009
Aircraft: Airbus A320-214
Route: LaGuardia Airport (LGA), NYC → Charlotte Douglas Intl (CLT), NC
Captain: Chesley B. "Sully" Sullenberger III
First Officer: Jeffrey B. Skiles
Passengers + Crew: 155 people (all survived)

Los ferrys y barcos de rescate llegaron en menos de 7 minutos. La guardia costera, policía de NY y transeúntes en kayaks formaron una cadena humana. No hubo muertos. Solo 5 heridos leves.

Hazana, empapado y congelado, pidió una libreta. Antes de subir a la ambulancia, escribió: “Revisar listas de fallo dual en agua fría”. Cuando se habla de la Hazana de Sully


A las 15:31, el avión surcaba el cielo de Nueva York a 185 nudos. Hazana ordenó: “Brace for impact” por los altavoces. En la cola, una azafata llamada Doreen Welsh gritó instrucciones mientras sujetaba a un bebé.

Lo que siguió fue un milagro de física y nervios de acero. Hazana inclinó las alas a 10 grados, mantuvo el morro arriba y tocó el agua como un hidroavión. El impacto fue brutal, pero el fuselaje se mantuvo íntegro. El Hudson se tragó el ruido y devolvió silencio.

Evacúen por los toboganes —ordenó Hazana, recorriendo dos veces la cabina para asegurarse de que no quedara nadie. Fue el último en salir.


Cuando el avión perdió potencia, Sully no gritó. No maldijo. Simplemente tomó los controles y dijo: “My aircraft” (“Mi aeronave”). En los negocios, en la medicina, en la vida: el líder que mantiene la serenidad transmite seguridad al equipo.