El escalafón dentro del Cartel de Medellín era rígido. El ex carpintero comenzaba como "campana" (vigilante de calle). Su trabajo era avisar si llegaba la policía. Como sabía leer planos y entender estructuras de casas, era excelente para ubicar puntos ciegos.
El salto a sicario llegaba con una prueba: matar a alguien. Por lo general, un traidor menor o un deudor. El ex carpintero, que antes clavaba puntillas, ahora clavaba balas. La primera víctima era la más difícil. Pero la deshumanización rápida del sicario colombiano de los 80, fomentada por el alcohol, las drogas y la plata fácil, licuaba la conciencia.
Los jefes del Cartel notaron algo especial en él. Mientras otros sicarios eran brutos e impulsivos, el carpintero era metódico. Planeaba los ataques como si diseñara una silla: primero la estructura, luego los soportes, luego el remate final. El escalafón dentro del Cartel de Medellín era rígido
El ascenso dentro de una organización criminal suele tener costos inmediatos y duraderos.
“No nació en el crimen. No soñaba con fusiles ni con narcóticos. Su primera herramienta fue un cepillo de carpintero, no una ametralladora. Pero el destino —y Pablo Escobar— lo convirtieron en uno de los terroristas más temidos de Colombia.” “No nació en el crimen
Pablo Escobar no llegaba ofreciendo una pistola de inmediato. Primero, llegaba ofreciendo dinero para comprar madera. "Oye, hermano, necesito unas estanterías para la finca", era la excusa inicial. El carpintero trabajaba para el narcotraficante, recibía un pago desorbitado y entraba en la órbita del patrón.
Una vez dentro, Escobar evaluaba las cualidades del artesano: Pablo Escobar no llegaba ofreciendo una pistola de inmediato
Estas cualidades, perfectas para un mueblista, son igualmente útiles para un terrorista. La transición comenzaba con pequeños favores: "Lleva este paquete a la bodega", "Cuida esta llave", "Acompaña a este muchacho".
En menos de seis meses, el carpintero dejaba las garlopas y los formones para empuñar un revólver. Pero aún no era terrorista. Primero, era vigilante.